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Arquitectura para la logística contemporánea: rendimiento, envolvente y diseño integrado

Panel Sandwich

Arquitectura para la logística: edificios industriales que combinan rendimiento, sostenibilidad y digitalización

¿Por qué hablar hoy de arquitectura en logística? 

En los últimos años, la logística se ha convertido en uno de los ámbitos más avanzados de la construcción industrial. La transformación de las cadenas de suministro, la automatización de los almacenes, la expansión del comercio electrónico y la creciente atención a los criterios ESG han impuesto un profundo replanteamiento de los edificios logísticos, que ya no pueden considerarse simples contenedores funcionales.

Hoy en día, la arquitectura para la logística es un tema técnico y de diseño en todos los sentidos. «La logística ya no puede considerarse como una simple caja», observa Dario Da Ros, director de construcción de Panattoni. «Es un sistema que debe responder a necesidades operativas, medioambientales y de integración con el territorio». 

Este cambio de paradigma se desprende claramente de su punto de vista, madurado a lo largo de muchos años de experiencia en el desarrollo inmobiliario y, desde 2022, dentro de Panattoni, uno de los principales operadores internacionales del sector inmobiliario logístico e industrial, activo a gran escala en el desarrollo de plataformas logísticas de gran tamaño en Europa. El edificio logístico contemporáneo se interpreta así como un sistema diseñado para durar, adaptarse y mantener un alto rendimiento a lo largo del tiempo. 

De la nave monolítica al sistema arquitectónico 

Uno de los aspectos más evidentes de la evolución reciente es la superación del modelo tradicional de nave industrial. «La caja del edificio tiende cada vez menos a ser un monolito monocromático», explica Da Ros. «Hoy en día se trabaja mucho en la percepción de los volúmenes y en la articulación de las superficies». 

Las fachadas acristaladas de las oficinas, los paneles diferenciados y las variaciones cromáticas y materiales del revestimiento contribuyen a reducir el impacto visual. «El objetivo es armonizar el edificio con el entorno exterior que lo rodea», subraya. 

A este enfoque se suman soluciones que integran arquitectura e infraestructura: «Cada vez es más frecuente la creación de zonas verdes, tejados verdes, cubiertas y marquesinas fotovoltaicas», añade Da Ros, «para que la logística sea compatible con el contexto y con el mundo moderno del transporte». 

Flexibilidad espacial y rendimiento estructural 

La logística moderna requiere edificios altamente flexibles, capaces de adaptarse a diseños operativos en continua evolución. Esto se traduce en parámetros dimensionales cada vez más definidos. «Hoy en día, para una logística estándar, hablamos de unos 12 metros de altura libre bajo viga», afirma Da Ros, «con una malla estructural estándar de 15 x 18 metros, que se puede superar según las necesidades específicas del cliente». 

La comparación con el pasado es clara. «La malla era mucho más estrecha y las alturas eran considerablemente inferiores», recuerda, «mientras que hoy en día estos parámetros son fundamentales para garantizar la flexibilidad y adaptabilidad del edificio a lo largo del tiempo». 

La flexibilidad también se aplica a los espacios exteriores. «Cada vez más a menudo construimos patios con drenaje, zonas verdes y espacios de servicio pensados también para los empleados», destaca Da Ros, subrayando que la calidad global de la intervención también depende de estos elementos. 

Eficiencia energética y sostenibilidad por diseño 

En el sector logístico, la sostenibilidad y la eficiencia energética se abordan desde las primeras fases del proyecto. «Es un trabajo que parte de cero», aclara Da Ros, «porque las decisiones iniciales condicionan todo el ciclo de vida del edificio». 

Las áreas climatizadas, ya sean oficinas o almacenes, se diseñan con estructuras de rotura de puente térmico y componentes de alto rendimiento. «Hablamos de coeficientes de transmitancia muy eficientes, que permiten reducir significativamente el consumo relacionado con la calefacción/aire acondicionado del volumen interior de la envolvente», explica. 

En cuanto a las instalaciones, se opta por maquinaria de alto rendimiento y bajo impacto medioambiental. «Se acepta un coste inicial de construcción más elevado», observa Da Ros, «pero en función del coste total de vida útil del edificio, que es un parámetro que se tiene cada vez más en cuenta»

En lo que respecta a los materiales, destaca con fuerza el tema de la economía circular: el uso de áridos reciclados para subsuelos y hormigones y una creciente atención hacia los materiales aislantes de origen mineral, como la lana de roca. 

Certificaciones y seguridad contra incendios

La seguridad es uno de los aspectos más importantes en el diseño de edificios logísticos. «Se presta mucha atención al tema del fuego», subraya Da Ros, «también teniendo en cuenta la normativa italiana, que es especialmente estricta en esta materia»

Un punto central se refiere a las cubiertas, sobre todo en presencia de instalaciones fotovoltaicas. «Con la introducción masiva de la energía fotovoltaica en las cubiertas, la normativa actual exige paquetes tecnológicos con clasificación B ROOF (T3) y ya no (T2) como en el pasado», explica, destacando cómo estos requisitos influyen directamente en la elección de los materiales y las estratigrafías. 

Paralelamente, los edificios logísticos de nueva generación aspiran a obtener certificaciones medioambientales de alto nivel, como BREEAM Excellent o LEED Gold, consideradas hoy en día como estándares de referencia para el sector

La envolvente del edificio entre modularidad y sistemas offsite 

El revestimiento adquiere un papel cada vez más estratégico en la arquitectura de la logística. «Las principales exigencias son la modularidad y la facilidad de uso», afirma Da Ros. «El modelo ganador es aquel que se asemeja, en su filosofía constructiva, a un Lego».  

En edificios caracterizados por superficies muy extensas, los sistemas offsite y la construcción en seco permiten reducir los tiempos de obra, aumentar el control de calidad y gestionar con mayor facilidad cualquier modificación futura. «En el mundo de la logística hay que ser rápidos, estar estandarizados y estar preparados para adaptarse también a los cambios futuros», añade. 

Junto con la prefabricación, crece la demanda de materiales con un menor impacto medioambiental, tanto en términos de materias primas como de procesos productivos. 

«Cada vez es más común utilizar materiales que sean más respetuosos con el medio ambiente», explica Da Ros. «En concreto, se tiende a reducir el uso de algunas espumas de poliuretano tradicionales, dando prioridad a materiales de origen mineral como la lana de roca». 

Una elección que responde no solo a criterios medioambientales, sino también a requisitos normativos y de rendimiento. «Hablamos de materiales que ofrecen un buen rendimiento aislante, pero que al mismo tiempo garantizan una mayor seguridad desde el punto de vista del comportamiento frente al fuego», subraya. 

La atención se extiende además al ciclo de vida de los materiales: «Para los cimientos, el hormigón y otros componentes, se recurre cada vez más a materiales reciclados, procedentes de usos anteriores». Un enfoque que refuerza la lógica de la economía circular y se integra con los requisitos exigidos por las principales certificaciones medioambientales aplicadas a los edificios logísticos. 

Digitalización, automatización y edificios basados en datos 

La automatización y la robótica influyen directamente en las decisiones constructivas. «Se exigen niveles de planitud en los pavimentos casi dignos de orfebres», observa Da Ros, destacando el alto grado de precisión requerido en la fase de ejecución. 

Además de los aspectos estructurales, el edificio logístico integra una infraestructura digital cada vez más amplia. «Hoy en día, la logística está completamente monitorizada», explica, citando los sensores para la gestión de la iluminación, la calidad del aire y el consumo de energía y agua. 

El resultado es un edificio basado en datos, en el que la gestión en tiempo real permite optimizar el rendimiento, el mantenimiento y los costes operativos. 

Logística y territorio: mitigar el impacto

La relación entre los edificios logísticos y el territorio sigue siendo un tema central. «No se puede anular el impacto de un edificio de 15 metros de altura y gran extensión», reconoce Da Ros, «pero se puede y se debe trabajar en su mitigación». 

Las estrategias incluyen zonas verdes perimetrales, plantaciones, recuperación de aguas pluviales, superficies permeables e instalación generalizada de sistemas fotovoltaicos. El objetivo es reducir el impacto global y mejorar la integración del edificio en el contexto urbano y paisajístico.

Escenarios futuros y adaptabilidad

De cara al futuro, el sector muestra dinámicas diferenciadas. «En el norte, el mercado ya está consolidado y la logística de proximidad seguirá creciendo», observa Da Ros, «mientras que en el sur sigue existiendo una fuerte demanda de grandes plataformas logísticas». 

En ambos casos, los edificios deberán ser cada vez más adaptables, resilientes y compatibles con el medio ambiente, reforzando la idea de la logística como una oportunidad de desarrollo y no como un elemento crítico. 

Diseño integrado: BIM e inteligencia artificial 

La complejidad de los edificios logísticos hace indispensable un enfoque colaborativo. «Se necesita un trabajo en equipo, como una orquesta que toca en armonía», afirma Da Ros. 

Herramientas como el BIM son ahora estándares operativos. «Ya no existe la logística diseñada «sobre el papel», en la que no se prevé la interacción entre las partes», observa, subrayando cómo el diseño integrado apoya tanto la fase ejecutiva como la gestión del edificio a lo largo del tiempo. 

La inteligencia artificial, por su parte, puede ser de gran ayuda sobre todo en las fases preliminares. «Puede ayudar a construir una primera idea», concluye Da Ros, «pero siempre debe ir acompañada de la inteligencia humana». 

Una visión cultural: el Manni Group Design Award – Teatro Olivetti

Además de la dimensión técnica, la arquitectura de la logística también dialoga con una dimensión cultural más amplia. En este contexto se inscribe el Manni Group Design Award – Olivetti Theater, una iniciativa que promueve el diálogo entre la industria, la arquitectura y las nuevas generaciones de diseñadores

Da Ros participa en el concurso como miembro del jurado, un papel que interpreta como una oportunidad para escuchar y reflexionar sobre el proyecto contemporáneo. «Es estimulante comprender cómo se reinterpreta hoy en día el sueño de Olivetti», observa, «y ver si y cómo una visión industrial tan avanzada para su época puede encontrar nuevas lecturas en el contexto contemporáneo». 

La referencia es a una idea de industria capaz de aunar innovación, responsabilidad social y calidad del espacio construido. Una perspectiva que dialoga directamente con la evolución de la logística contemporánea: ya no es una simple infraestructura funcional, sino parte integrante de un ecosistema productivo, medioambiental y cultural. 


 

Nueva llamada a la acción

Escrito por

Juanjo Guardiola - Responsable técnico de prescripción de Isopan Ibérica
Juanjo Guardiola - Responsable técnico de prescripción de Isopan Ibérica

Consultor técnico de sistemas de envolventes ligeras. Arquitecto con más de 10 años de experiencia en el desarrollo de proyectos, rehabilitación y eficiencia energética. Ofrece soporte a los estudios de arquitectura e ingenierías en el desarrollo de sistemas y soluciones constructivas.

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